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Todos sabemos que la creatividad es algo subjetivo. Puede que la mejor idea del siglo para uno, no entusiasme a los demás. Igual que todos estamos en nuestro derecho de odiar la idea más premiada del año.

 Y eso no solo sucede en publicidad. Todo aquello que tenga un mínimo componente artístico es susceptible de ser sometido a juicio y, por lo tanto, es susceptible de ser criticado. La cuestión es que como creativos publicitarios, siempre ponemos nuestras ideas al servicio de un cliente, y eso quiere decir que éstas siempre deben pasar un filtro externo.

Y aquí es donde nacen las clásicas guerras agencia / anunciante en las que los creativos se quejan y se lamentan porque el anunciante tiene un punto de vista muy cerrado y coarta el libre pensamiento, y donde el anunciante se enfada e insiste en realizar modificaciones porque el creativo no le está dando lo que quiere.

Todo un drama, ya lo veis.

Sin embargo, en Amor de Madre pensamos que muchas veces los creativos ejercitan más el ego que la creatividad, sin tener en cuenta las necesidades reales de la marca. Y esto sucede desde que los premios existen, ni más ni menos. Por otra parte, en defensa del gremio debemos decir que es verdad que muchos anunciantes se asustan con propuestas que nada tienen que arriesgadas y no confían realmente en los profesionales que contratan.

Y ¿quién es la víctima de esta guerra? Como no podría ser de otra manera, las ideas. Porque se intenta llegar a un acuerdo, a un pacto que no tire por tierra el trabajo del creativo, pero que tenga contento al anunciante. Así que se ajusta y reajusta, se cambia, se corta, se copia y se pega. Y al final esa idea que tanto te gustaba ha engordado y se le ha caído el pelo.

En Amor de Madre estamos muy en contra del maltrato de ideas, porque siempre desemboca en un homicidio creativo en primer grado con alevosía y ensañamiento. Porque hemos visto demasiadas buenas ideas perecer en el intento y porque hemos visto demasiadas marcas con creatividades que no les hacían bien alguno.

¿Todavía no estáis convencidos? Pues aquí os dejamos un recopilatorio que ilustra lo que os estamos contando. No son anuncios, no, pero son ejemplos puros de ideas maltratadas (aunque éstos hacen menos daño que el que una mala campaña le hace a una marca).

1. Un tierno retrato convertido en un despropósito de tatuaje.

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2.Un minuto de silencio por esos textos que no pasan por un corrector.

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3. Expectativa vs realidad. O cómo algunas ideas son muy bonitas en tu cabeza y un desastre una vez se realizan.

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4. O, directamente, desastres injustificados (se supone que es el logo de los NY Yankees)

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5. Y, cómo no, tus artistas favoritos destrozados.

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