Si alguna vez te has preguntado por qué los colores como el azul o el verde te
provocan calma y serenidad, el rojo o el naranja energía y pasión estás en el sitio
adecuado. No es casualidad, es estrategia.
En el branding, tu carta de presentación es tu identidad visual, convirtiendo tu marca
en alguien inolvidable.
Tu identidad es tu ADN, necesita de una coherencia visual y alineada con tu misión,
visión y valores de la marca, si cada día sales con una cara distinta no sabrían quién
eres.
Tener una identidad bien definida te hace único porque crea un atajo mental.
Construye una relación de familiaridad, transmite tus valores y sobre todo, genera la
confianza necesaria para elegirte.
En la psicología del color cada uno transmite un mensaje distinto, todas las
sociedades humanas asocian los colores a determinados conceptos para expresar
emociones e ideas abstractas.
- El blanco representa lo puro e inocente, la limpieza, la paz y la virtud.
- El amarillo representa a la luz y el oro, evoca felicidad, poder, abundancia,
fuerza y acción, aunque la presencia excesiva puede irritar a la persona. - El rojo se asocia a la estimulación, pasión, fuerza, peligro y revolución.
- El verde es salud, frescura y crecimiento, evoca bienestar.
Para elegir bien tus colores, son necesarias dos preguntas:
¿Qué quiero que sientan al verme?
¿A qué público quiero dirigirme?
Elegir con criterio es lo que marca la diferencia y por lo tanto vivir en la mente de las
personas.
La identidad visual sirve para conseguir diferenciación, una consistencia real al
fortalecer la percepción de la marca, conexión emocional con el público,
profesionalismo, credibilidad y reconocimiento al haber repetición y coherencia.
En resumen, la identidad visual no es sólo elegir un color por estética, es una
herramienta estratégica que ayuda a la personalidad, los valores y el propósito de
una marca; buscando una imagen coherente y sobre todo recordada.
En Amor de Madre no elegimos un color porque esté de moda o simplemente quede
bien. Lo elegimos para poder llegar al corazón. Nuestro método empieza
escuchando y con el color respondemos, por lo que una identidad visual que usa la
psicología a su favor se siente, convirtiéndose así, en una conexión emocional
imborrable.




