Si tu estrategia de marketing sigue siendo una pala de playa y un abanico… tenemos que hablar.

Figura de Maneki Neko (gato de la suerte) en color rosa y rojo, simbolizando la conexión con la audiencia y el engagement en redes sociales.

Lo sabemos.

Llega el verano y, como por arte de magia, aparecen miles de empresas repartiendo palas de playa, abanicos, bolígrafos, llaveros y bolsas de tela como si estuviéramos en 2007.

Y la pregunta es…

¿De verdad alguien ha comprado tus servicios porque le regalaste un abanico?

Silencio.

No decimos que el merchandising haya muerto. Lo que ha muerto es pensar que un regalo barato va a hacer que una marca sea inolvidable.

Spoiler: no lo hace.

La pala acaba en el trastero. Tu marca también.

Haz memoria.

¿Cuántos abanicos tienes en casa?

¿Cuántos llevan el logo de una empresa?

¿Y de cuántas recuerdas siquiera el nombre?

Exacto.

El problema nunca fue el abanico. El problema es creer que poner un logo sobre cualquier objeto ya es hacer marketing.

No.

Eso es imprimir.

Hacer marketing es conseguir que alguien piense en ti cuando necesita lo que vendes.

Y eso no cabe en una pala de playa.

El nuevo merchandising no se toca. Se vive.

Hoy las marcas que funcionan hacen otra cosa.

Crean experiencias.

Generan contenido.

Consiguen que la gente quiera hacerse una foto con ellas.

Que suba un vídeo.

Que etiquete.

Que recomiende.

Porque el mejor regalo ya no es un objeto.

Es una historia que merece ser contada.

«Pero es que siempre lo hemos hecho así…»

La frase más peligrosa del marketing.

También se enviaban faxes.

También se anunciaban las empresas en las Páginas Amarillas.

También se decía que Internet era una moda.

El mundo cambia.

Los clientes cambian.

Y las marcas que siguen haciendo exactamente lo mismo acaban consiguiendo exactamente los mismos resultados.

O peores.

Entonces… ¿tiramos todos los abanicos?

No necesariamente.

Si tu abanico forma parte de una acción creativa, de una campaña con un concepto potente, de un evento memorable o de una experiencia que invite a compartirla en redes sociales… perfecto.

Pero si la estrategia consiste en pedir 5.000 unidades en una imprenta y esperar llamadas…

Tenemos malas noticias.

Hoy la atención vale más que el plástico.

Las empresas compiten por algo mucho más valioso que vender.

Compiten por unos segundos de atención.

Y esa atención se gana con creatividad.

Con personalidad.

Con contenido.

Con vídeos.

Con historias.

Con ideas.

No con otro bolígrafo azul que dejará de escribir antes de que termine el verano.

La pregunta no es qué vas a regalar.

La pregunta es:

¿Qué va a recordar la gente de ti dentro de una semana?

Porque las marcas que dejan huella no son las que reparten más.

Son las que consiguen emocionar, sorprender o hacer sonreír.

Y eso no viene de fábrica.

Se piensa.

Se diseña.

Se trabaja.

Y sí, a veces también se graba con un móvil.

En Amor de Madre no repartimos humo.

Repartimos ideas.

De las que hacen que la gente deje de hacer scroll.

De las que convierten seguidores en clientes.

De las que consiguen que tu marca deje de parecer una más.

Así que, si este verano estabas a punto de pedir otros mil abanicos con tu logo… espera cinco minutos.

Llámanos primero.

Puede que la mejor inversión de tu verano no sea imprimir más merchandising.

Puede que sea poner a alguien al mando de tus redes que consiga que hablen de ti antes incluso de repartir un solo abanico.

Se vienen más..